Arrecifes de coral

El arrecife de coral es uno de los ecosistemas más biodiversos (numerosos animales diferentes habitan en él). Incluso hay quienes lo comparan con las selvas húmedas tropicales. Es hogar de prácticamente todos los grupos marinos, peces, cangrejos, caracoles, gusanos, corales, principalmente de sus individuos en estadíos iniciales, por eso se les conoce también como las salacunas del mar.

Los arrecifes, se definen como construcciones que cambian de manera importante la topografía (forma y relieve) del suelo marino. Los que nos interesan en este grupo son aquellos que están formados por corales duros o escleractíneos. Los corales son animales, sí son animales, no son rocas ni plantas. Estos animales son muy especiales porque viven en una asociación permanente con unas algas de tamaño microscópico que son quienes dan el color que vemos en los corales. Esta amistad cercana entre el alga, comúnmente conocida como zooxantela, y el coral, brinda beneficios para cada uno de ellos, y en el caso de coral, su compañía es requerida para sobrevivir y calcificar (formar esqueletos duros) que es lo que finalmente permite la formación de los arrecifes tal cual los conocemos. Los corales son organismos coloniales, esto quiere decir, que están formados por numerosas unidades idénticas que se conocen como pólipos, estos pequeños peluditos con forma de copa que extienden sus tentáculos para comer.

Además de aportar una belleza incomparable a las costas, llenas de variedad de formas y colores, tienen importancia que va más allá de los servicios ecológicos que brindan. Directa o indirectamente, alimentan a millones de personas alrededor del mundo, ya sea porque pescan la gran variedad de peces demersales que albergan o porque como atractivo turístico, significan una importante entrada de dinero para muchas personas.

En la actualidad, este ecosistema enfrenta, como muchos otros en los océanos y en la tierra, un proceso de degradación importante. Este estado de deterioro se debe tanto a factores naturales (calentamiento global, acidificación del océano) como a aquellos producidos por el hombre. Sí, nosotros directamente estamos acabando con este tesoro natural, al contaminar o pescar de manera ilegal y con técnicas altamente destructivas como la dinamita.

Otro factor que desde hace algunas décadas ha desencadenado una cascada de problemas al interior de este ecosistema son las enfermedades, principalmente aquellas que afectan a los corales.

No hay un consenso sobre el número total de enfermedades coralinas (cada quien bautiza las enfermedades a su gusto, puede que una misma tenga dos nombres) por lo que se cree que entre 18 y 30 diferentes patologías se encuentran merodeando los arrecifes. Así como en los humanos, los corales tiene signos particulares que nos hacen ver que están enfermos. No pueden hablar, pero por ejemplo, presentan cambios en la coloración, como puntos, parches, bandas, en fin de diversas maneras. Es importante reconocer el estado de normalidad de los individuos, es decir, saber distinguir cuando esta sano y cuando no. Si no sabes cómo hacerlo, mantente en contacto con RIS y consulta los Documentos de interés que hemos preparado para ti.